SAN LUIS – Un cronómetro que se agotaba y el temor de poncharse causaron que un apurado Willson Contreras hiciera algo de lo que se arrepintió instantáneamente en la parte baja del tercer inning de la victoria de los Cardenales por 5-1 sobre los Mellizos el sábado.
Después de notar que la cinta adhesiva se desenrollaba cerca del mango de su bate justo antes de un pitcheo en 3-2, el venezolano Contreras usó sus dientes para arrancar el teipe. Debido a que ya había usado su único tiempo muerto permitido y el reloj de lanzamiento estaba en 11 segundos, y necesitaba estar en la caja de bateo y alerta con ocho segundos restantes o arriesgarse a recibir un strike automático, Contreras rápidamente enrolló la cinta y se la metió en la boca en lugar de su bolsillo trasero.
Instantáneamente, el toletero supo que fue una mala decisión, y no tuvo nada que ver con abanicar y fallar el siguiente lanzamiento para poncharse.
“Qué mal sabor, realmente malo”, dijo Contreras con una sonrisa. “No trato de ponerle (brea o spray pegajoso) nada a mi [bate], pero fue asqueroso. Fue un mal sabor”.
Contreras dijo que era la primera vez – y espera que sea la última – que se mete ese tipo de cinta en la boca. Lo que hizo el momento aún peor, dijo, fue el resultado del turno al bate. Toda la experiencia finalmente le dejó un mal sabor de boca.
“Con este reloj, tienes que hacer cosas que están fuera de tu control, y tuve que hacer eso en lugar de poncharme”, explicó Contreras. “Bueno, me ponché de todas formas, pero prefiero hacerlo haciendo swing que por el reloj”.
“No creo que (meterse el teipe en la boca) fuera algo malo, pero me estaba quedando sin tiempo. No tenía tiempo”.
Contreras, quien fue el mejor bateador de los Cardenales en el Spring Training, está en blanco en nueve turnos al bate con cinco ponches en los primeros dos juegos de la temporada. Se estremeció al pensar qué podría haber pasado si el turno al bate hubiera terminado de otra forma.
“Oh, hermano, si conecto un jonrón con eso, lo haría todo el tiempo”, bromeó Contreras. “Ni siquiera sabía que estaba en la televisión, y lo había olvidado por completo. Literalmente estaba mirando el reloj... 11, 10 segundos y yo estaba como, ‘?Hermano, prepárate para batear!’ Eso es lo que pasó”.